si quisiera decirte algo profundo, un 20 de mayo



                                                                                               Al pirata que aguanta las olas,
A pesar de los temporales.




Cáucaso

Se habrá entre el paisaje, la forma útil de lo importante; un hombre.
 Causando sus designios con sus obras del ayer pulidas con el ahora.
Está claro, no todo es siempre el mismo rumor
Y aun así, caminamos por la misma línea
Sin entender de donde procede
Y el porqué.
Profundamente descarrilados en este juego de Ender


Estrella


Hay un lugar en el cielo que rebota de mi imaginación, como si fuera el mismo hilo que recorre el aire y la oscuridad del universo. Me tiene tendido como un maniquí jugando a marionetas inconexas, como el que ve caer las hojas de otoño.
Desnudo. Solo hay, entre mis sabanas, sudor,
Se resplandece la idea de que igual soy más que carne, y la luz, invisible,  Es a través de mi movimiento; virtud

Iglesia


Solo quería volver al ahora de hace muchos presentes, cuando todo estaba calculado. Y no fallaba el reloj sino para las buenas sorpresas. Toda reflexión tenía su punto de misterio, pero no por ella teñida de maldad.
Recojo los frutos siendo el niño al que le atemoriza más el desconocimiento, -vivir alejado de los amores, sin problemas para que a ellos les lluevan la tristeza-



El reloj

Y sigue sin entender el hombre que todo es necesariamente arte en estado puro. Al contexto y al contenido. Y como maquinas escudriñamos las poleas, hasta llegar a la efectividad más glamurosa.
El tendero de la esquina, y su sonrisa de ataraxia. Desconcierto, travesura y timidez.

Parece que no hay nada, y en cambio simplemente estamos estancados en la rutina de lo predecible,
Somos hijos de un siempre que nunca llega. Una metáfora del diccionario sin uso horario.
Y el tiempo pasa…




Y mientras la noche nos acoge con su manto de benevolencia nosotros vemos el siguiente programado éxito, enorgullecidos de nuestro  valor.


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