Que no se repita

La justicia ( que es ciega) hoy,
Me atraco por la calle
Apunta de formulario.

Me puso contra la espada y la ventanilla 14_6 segundo piso.

Se llevó todo. El dinero, la cartera,
Mis certezas y parte de una fantasía.

A la orden de ley, como un policía,
Me cacheo por si llevaba algún arma.
(Gracias a Dios, no llevaba poemas encima)

Se despidió y prometió a tono de macarra,
Volver a ajustar cuentas; mi bocadillo del mediodía, la dignidad del ciudadano.

Todo por quizás el delito de pasarme de listo
Y creer en la presunción de inocencia de un niño con chupa-chups en la puerta del colegio.
Estaba claro, culpable de en algún futuro, llevar un libro,
Aunque fuera solo un diminuto,
 ensayo del disgusto,
Y por dar apariencia a la chica que le gusta enfrente de su piso.

Otro asesino de lo correcto,
Otra "anarquista" de lo absurdo.

Llevaba coletas, provocando las imaginarias mentes de los pobres arcenes de lo urbano.

Javier Gonzalo Pellico.
Abril-2017

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