camino (poema)


Si Dios ha muerto. Yo tengo un broche en la espada,
un afilado hilo que recorre de mi sangre a la garganta.
La tenaz llaga de una vagabunda hija de la nada.
A un sol. Lucero; que a pesar de la sombra que le trepa, 
mil costados alumbran, la barrunta pecera de mi ignorancia.

¡Ni soy!, ni pretendo, toda voz para mi alma,
que solo un pedacito quiero
pero viva y ¡En llamas!



"A las aladas almas de las rosas del almendro de nata..."
Miguel Hernandez

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