martes, 22 de noviembre de 2016

olas desde casa

hoy no se caen las tejas
como de costumbre
por el frió que encoje este corazón; mas que inocente;
descentrado.

Ni por la talla de avispa estipulada entre las cortes
generales, del estado mayor;
excomulgado con razón.

No es tartamudeo de un llanto repetitivo,
ni siquiera la canción del poeta en su barco.
Hoy recibo un palo en casa de herrero
a golpe de piano,

como si hubieran sido aviones
que inocentes bajan por las calles planeando al viento sordo de la urbe tranquila.

hoy
me han dicho que no a mis principios, quien yo los creía mayores que yo.
Hoy me ha dicho el capitán que quiere ser de otro lugar
y que me vaya a casa a buscarme un trabajo de verdad,

Y yo que le creía, a punto de ancla.




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